El desafortunado día en que María Gil llegó al ayuntamiento, rompió con la costumbre que Luisa Ruiz había asumido durante años de reservarse los martes y los jueves de cada semana para recibir personalmente a los ciudadanos de Peñarroya-Pueblonuevo que desearan hablar con ella tras pedir cita y muchas veces sin cita previa siquiera. Luisa Ruiz atendía PERSONALMENTE a los ciudadanos. A unos les podía solucionar sus problemas y a otros no, pero siempre dio la cara. Nunca se escondió.
María Gil no recibe personalmente a los ciudadanos. Ella está "para otras cosas más importantes" como comentó horrorizada ante la avalancha de ciudadanos que iban al ayuntamiento a hablar con ella (y a exigir que cumpliera las promesas que hizo casa por casa en la campaña electoral).
Ana Rosa recibe a los ciudadanos, pero no da soluciones. Todo lo apunta pero nada resuelve porque ella no tiene ninguna capacidad de decisión. Ana Rosa es el parapeto tras la cual se esconde María Gil para no dar la cara. Es decir, que si en vez de Ana Rosa hubieran puesto una foto de cartón piedra o un buzón de quejas, el resultado hubiera sido el mismo. Los ciudadanos de Peñarroya-Pueblonuevo deben saber que contarle sus problemas a Ana Rosa es como contárselos al Minero del Llano. No sirve para nada. No son escuchados.
Enhorabuena, Ana Rosa, tu devoción y esfuerzo por María Gil son admirables. El papelón que te ha tocado desempeñar es muy desagradable. Pero no le tomes el pelo a los ciudadanos de Peñarroya-Pueblonuevo.
Todo el mundo no nace sabiendo, tiempo al tiempo
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